Las principales cámaras empresariales de Honduras han emitido una fuerte crítica pública contra el Partido Libertad y Refundación (LIBRE), al que señalan por supuestos intentos de cooptar el Consejo Nacional Electoral (CNE), una institución clave en la organización de los comicios generales de 2025. El pronunciamiento marca un momento de tensión entre el sector privado y el oficialismo, en un contexto político marcado por desconfianza institucional, denuncias de corrupción y creciente polarización.
Sector empresarial repudia intervención en el organismo electoral
Mediante una carta abierta difundida a nivel nacional, gremios empresariales expresaron su preocupación por lo que califican como una campaña sistemática del partido de gobierno para debilitar la independencia del CNE. De acuerdo con su denuncia, LIBRE estaría ejerciendo presiones sobre los consejeros electorales que no se alinean con sus intereses, con el objetivo de forzar decisiones favorables a su causa partidaria.
El aviso advierte que cualquier esfuerzo por influir en el organismo electoral compromete la claridad del próximo proceso de votación y cuestiona la estabilidad democrática nacional. Según el sector empresarial, la disminución de la independencia del CNE también pone en riesgo la confianza económica, al crear inseguridad entre inversionistas y colaboradores extranjeros.
Avisos sobre el efecto económico y el entorno de inversión
Aparte de las críticas políticas, las organizaciones empresariales destacaron las repercusiones económicas del contexto. Afirman que la intervención partidista en el CNE intensifica el ambiente de desconfianza, lo cual podría resultar en una disminución de inversiones, salida de capitales y creciente presión social.
La misiva del sector privado plantea que, sin un árbitro electoral independiente, se debilita no solo la credibilidad del proceso electoral, sino también las condiciones mínimas para un entorno económico estable. En ese sentido, advierten que el deterioro institucional afecta directamente la competitividad del país y podría tener consecuencias de largo plazo sobre el crecimiento y la cohesión social.
Una disputa que se desarrolla en un contexto de tensión política
Los comunicados corporativos surgen en una etapa de gran tensión política en Honduras. Recientemente, la nación ha sido testigo de acusaciones mutuas por presuntos intentos de manipulación electoral, dudas sobre la claridad en la gestión gubernamental y un incremento de la polarización acerca del rol de las entidades.
El caso más reciente, relacionado con presuntas irregularidades en la Secretaría de Desarrollo Social (SEDESOL), ha contribuido a una narrativa de desconfianza en el manejo de los recursos estatales. A ello se suma la vigilancia activa de la comunidad internacional, especialmente de la Organización de Estados Americanos (OEA), sobre el rumbo del proceso electoral de cara a los comicios generales de 2025.
En este contexto, la irrupción del sector privado con un pronunciamiento político explícito marca un punto de inflexión. La demanda de un “alto a los abusos” y de respeto a la institucionalidad democrática subraya el creciente nivel de confrontación entre sectores económicos y el gobierno.
Una situación electoral bajo tensión
El comunicado de las cámaras de comercio revela la mayor inquietud sobre el futuro del proceso electoral y la validez de sus resultados. A menos de un año para el comienzo del calendario oficial de elecciones, el ambiente de desconfianza y el conflicto político aumentan la presión sobre el CNE y sus acciones.
Sin asumir una postura explícita, las asociaciones han expresado claramente que la autonomía del ente electoral se considera un pilar institucional crítico. En un contexto regional marcado por retrocesos en la democracia y acumulación de poder, el pronunciamiento del sector empresarial hondureño sirve como advertencia acerca de los peligros de debilitar los equilibrios en el sistema político.
Con un año preelectoral ya en marcha, el equilibrio entre poder partidario, autonomía institucional y participación ciudadana se convierte en un eje central del debate político. La postura del sector privado no solo cuestiona al oficialismo, sino que evidencia la fragilidad de un escenario donde la legitimidad del proceso democrático parece cada vez más condicionada por las tensiones de poder.

