El banco es estrecho. Las lavadoras y lavavajillas funcionan casi constantemente. Y la máquina de compresión está al alcance de Paula Montano, farmacéutica, responsable de investigación y desarrollo de 900.care. En su pequeño laboratorio, situado en la calle Amelot de París, esta start-up desarrolla las fórmulas de todos sus productos de cosmética y limpieza zero Waste. Fabrica prototipos, los prueba y confía su producción a su subcontratista, La Fabrique à verre, en Andrézieux (Loira), cerca de Saint-Etienne.
Fundada en 2019 por Aymeric Grange y Thomas Arnaudo, 900.care pretende convertir a los franceses al consumo de productos sin embalaje, en su baño, su cocina y su lavadero. Y también los españoles y los italianos, precisa Grange.
En 2023, la joven empresa duplicó sus ventas y registró una facturación de 10 millones de euros. Y después de acercarse al equilibrio, sus fundadores afirman haber logrado “100 millones de euros antes de cinco años”. Porque, según Grange, su concepto ha dado en el blanco de quienes quieren reducir su huella medioambiental diaria y luchar contra la contaminación plástica, sin cambiar demasiado su higiene personal y sus hábitos domésticos.
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Con 900.care, un nombre elegido para evocar los 900 segundos, o 15 minutos, que una persona pasa en promedio en el baño por la mañana, se acabaron los tubos, latas y botellas. “La mayoría de productos de higiene y limpieza que se venden en los hipermercados contienen principalmente agua y están envasados en botellas y latas de plástico de un solo uso”deplora al señor Grange. La marca ofrece a sus clientes la oportunidad de elaborar su gel de ducha en un envase reutilizable, masticar una pastilla de pasta de dientes para lavarse los dientes o echar una paleta de detergente al tambor de su lavadora.
Desde la creación de la startup, estos productos sólo están disponibles online y mediante una oferta de suscripción. Cada cuatro meses, los clientes reciben en su buzón su pedido (por ejemplo, gel de ducha y pastillas de detergente para la ropa) en función del pack que hayan preparado al suscribirse.
En Internet a algunos clientes no les importa, ya que sería muy complicado darse de baja y dejar de pagar. “Son una minoría”asegura el señor Grange, argumentando que el “La gran mayoría dice cuánto les permite la fórmula de suscripción simplificar sus vidas evitando tener que pensar” a estas compras cotidianas.
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