“Debemos tener cuidado de no aumentar la carga fiscal sobre los hogares si queremos que se adhieran a la idea europea”

“Debemos tener cuidado de no aumentar la carga fiscal sobre los hogares si queremos que se adhieran a la idea europea”

Ud.Al gobierno que surja de las urnas el 7 de julio le espera una tarea compleja, sea quien sea. El marco presupuestario europeo, revisado a finales de 2023, y las normas presupuestarias comunes, levantadas durante la crisis de la Covid-19 y modernizadas desde entonces, vuelven a aplicarse. Sin embargo, en lo que respecta a la situación actual de las finanzas públicas, estas normas implican que Francia esté sujeta a un procedimiento de déficit excesivo a partir de este mes de junio, lo que se traducirá en un ajuste presupuestario del saldo primario estructural (es decir, es decir excluyendo los intereses de la deuda y excluyendo las fluctuaciones cíclicas) de 0,5 puntos del PIB anual durante cuatro a siete años a partir de 2025 (ciertamente más, dado el aumento de los intereses y, por tanto, del coste de la deuda desde el anuncio de la disolución).

El Gobierno sólo tendrá hasta el 20 de septiembre para presentar su plan presupuestario a medio plazo, teniendo en cuenta este ajuste, las promesas de campaña y las nuevas necesidades que han surgido entretanto. Un enigma tanto más difícil cuanto que la realidad geopolítica requiere fuertes inversiones que aumentarán las demandas internas.

Con la crisis del Covid-19 y la agresión rusa en Ucrania, la Unión Europea (UE) debe acelerar el fortalecimiento de su autonomía estratégica. Pero para ello necesita adaptar su política presupuestaria a la nueva realidad geopolítica.

Leer también | Artículo reservado para nuestros suscriptores. Las finanzas públicas, síntoma de una degradación real o supuesta de Francia en la escena europea

La UE reaccionó con rapidez y flexibilidad ante la agresión de Rusia en Ucrania, al igual que lo hizo ante la política industrial estadounidense (Ley de reducción de la inflación) basándose en sus instrumentos y políticas existentes. Unos cuantos miles de millones del presupuesto de la UE podrían reorientarse hacia la industria de defensa, la política industrial, en particular para la transición y la seguridad energética, y el apoyo a Ucrania y Moldavia.

Sin embargo, la mayor parte de la financiación en estas áreas sigue siendo nacional, ignorando el valor añadido que la coordinación europea puede crear. Como resultado, las recientes inversiones europeas, si bien importantes, siguen siendo insuficientes dados los desafíos. Hay buenas razones para ello: el actual marco de gobernanza económica de la UE está anticuado y se centra en preservar el euro y cierta solidaridad financiera en lugar de invertir en seguridad económica.

Presupuestos serios

Este marco todavía se basa en dos pilares, que no son suficientes para constituir una política presupuestaria. Inicialmente, las reglas fiscales fueron diseñadas sólo para proteger la estabilidad de la moneda común, apoyando el gasto excesivo de los consumidores y manteniendo las tasas de interés bajo control. El presupuesto de la UE se dedicó principalmente a la agricultura y la política de cohesión, con la idea de promover una convergencia gradual entre países.

Te queda el 44,95% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.