“El coste de nuestra obsesión por el rendimiento es un mundo cada vez más precario”

“El coste de nuestra obsesión por el rendimiento es un mundo cada vez más precario”

contra¿Cómo traducir el nombre de la empresa CrowdStrike, causante del apagón informático mundial del 19 de julio? Si bien esta nueva crisis es, irónicamente, obra de una empresa de ciberseguridad, ¿cómo no verla como un nuevo avatar de la ley de Goodhart? “Cuando una medida se convierte en objetivo, deja de ser una buena medida” (“Mejorar las calificaciones: auditoría en el sistema universitario británico”, Marilyn Strathern, revisión europea, n° 5/3, 1997). Al centrarnos en la seguridad a toda costa, con algoritmos cada vez más eficientes y ágiles, nos olvidamos de lo fundamental: la fragilidad de un monopolio.

Este tipo de efecto boomerang no es nuevo. Basta señalar que cuanto más detallado es un contrato de seguro, menos lo leemos. Nuestro mundo obsesionado por el rendimiento, es decir por la eficacia (conseguir su objetivo) y la eficiencia (con los mínimos medios posibles), nunca ha sido tan simplista, homogéneo y pobre en soluciones. Este monobloque sociocultural y económico es un gigante con pies de barro. Éste es el coste de nuestra obsesión por el rendimiento: un mundo cada vez más precario.

Algunos ingenieros dirán que, por el contrario, tenemos sistemas que tienen en cuenta los riesgos y utilizan una variedad de soluciones, precisamente para evitar fallos. Este es, por ejemplo, el caso de los sistemas de piloto automático de los aviones de pasajeros, compuestos por tres módulos independientes, cada uno con un diseño diferente (“Biological Robustness”, Hiroaki Kitano, Revisión de genética de la naturaleza, núm. 5, 2004). Pero, dada la intensidad y frecuencia de futuras crisis, esta redundancia parece muy ridícula. La interrupción causada por CrowdStrike revela que todo el sistema socioeconómico global está ahora bajo la influencia de un frágil oligopolio, el hegemónico Gafam. (Google, Amazon, Facebook, Apple y Microsoft) siendo el emblema más obvio.

Leer también | Artículo reservado para nuestros suscriptores. Fallo informático: “La tecnología digital y quienes la dominan ejercen ahora una posición dominante, más allá de los Estados”

Esta simplificación no es sólo TI. La historia reciente lo permite el ilustrador: escasez mundial de mascarillas en 2020 porque su producción estaba centralizada en China, lento comercio mundial debido a un buque portacontenedores varado en el Canal de Suez, escasez de mostaza en Europa tras una sequía en Canadá, dependencia de Europa de Petróleo ruso revelado por la guerra en Ucrania, etc.

Un mundo cada vez más fluctuante

¿Cuántas crisis más serán necesarias para que nosotros –tomadores de decisiones, políticos, empresas, ciudadanos– entendamos que reducir a la humanidad a una aldea global es muy frágil? ¿Cuántas rupturas, caídas, eventos extremos o errores tendremos que atravesar todavía para comprender que un sistema sólo es robusto si es plural?

Te queda el 56,02% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.