Una vez más, un coche chino que no fuera 100% eléctrico no hizo temblar a mucha gente. Si las marcas del antiguo Reino Medio han centrado su ofensiva en los vehículos propulsados por baterías es precisamente porque nunca han podido competir con los modelos térmicos de los fabricantes europeos y japoneses. Probablemente sea hora de reconsiderar este punto de vista.
MG, marca insignia del grupo público SAIC (Shanghai Automotive Industry Corporation) y principal impulsor de las ventas de automóviles chinos en Europa (230.000 matriculaciones en 2023), lanza el MG3, un híbrido. Dotado de doble motorización (térmico y eléctrico), este coche, que pertenece a la categoría urbana, la que más pesa entre las matriculaciones en Francia, tiene como era de esperar un precio estupendo. Su precio parte de 19.900 euros, unos 5.000 euros menos que un Renault Clio E-Tech o un Toyota Yaris, los dos modelos pequeños que dominan las ventas de híbridos no enchufables (19% del mercado), una especialidad en fuertes crecimiento mientras que los eléctricos no dejan huella.
El precio no es la única baza del MG3 que recibe una tecnología de hibridación original y, por si fuera poco, muy eficiente. A bordo de este modelo, el motor eléctrico que desarrolla el equivalente a 136 CV es el que marca la pauta. Permite circular hasta 60 km/h utilizando únicamente la batería, cuya capacidad de 1,83 kWh es sensiblemente superior a la de sus rivales. El motor térmico de 102 CV, optimizado para funcionar en el ciclo Atkinson para funcionar a velocidad constante, toma el relevo para recargar la batería. A partir de 80 km/h, acciona directamente las ruedas y utiliza sus tres relaciones, equivalentes a las 3Y4Y y 5Y velocidades de la mecánica tradicional.
Lo que importa es el consumo.
La potencia combinada de los dos motores alcanza los 190 CV, dejando muy atrás a la competencia, pero esta impresionante caballería es más eficaz en los adelantamientos y en el 0 a 100 km/h con el pedal a fondo. Lo importante, sin embargo, está en otra parte. Lo que importa es el consumo. Circulando a velocidad normal por autopista apenas llegamos a los 5 litros cada 100 kilómetros, y la media ronda los 4,5 litros en ciudad o en carretera. Valores cercanos a los datos de homologación del coche (4,4 litros en ciclo WLTP) pero ligeramente superiores a los de sus dos principales rivales.
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