EL “acuerdo verde” vivido, aquí viene “Pacto por la Competitividad”. El jueves 18 de abril, los Jefes de Estado y de Gobierno europeos, reunidos en Bruselas, pidieron que se pusiera en marcha esta iniciativa para “cerrar las brechas de crecimiento, productividad e innovación” entre el Viejo Continente y América del Norte o Asia. Proporcionan así una hoja de ruta para la próxima Comisión, cuyo presidente será designado tras las elecciones europeas de junio.
El tono está fijado: la economía debe estar ahora en el centro de las preocupaciones de la Unión Europea (UE). La lucha contra el calentamiento global, que fue uno de los hitos del mandato de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión y ahora candidata a su sucesión, debe estar ahora al servicio del crecimiento.
Acerca de “Comisión Geopolítica” que exigió Ursula von der Leyen, tendrá que reinventarse “una comisión económica”«, insistió el 17 de abril Charles Michel, presidente del Consejo, que mantiene relaciones execrables con el ex ministro de Angela Merkel. “Cuando construimos una agenda de competitividad, también es una cuestión geopolítica”, corrige el presidente Emmanuel Macron. Antes de agregar: “La Comisión debe ser geopolítica, me resulta difícil ver cómo ignorar las cuestiones de paz y guerra”.
Financiar las transiciones verdes y digitales
El ex primer ministro italiano Enrico Letta, que presentó su informe sobre el mercado interno a los líderes europeos, pintó el jueves un panorama alarmante de una economía europea, en gran medida rezagada respecto de Estados Unidos o China. Si bien el producto interno bruto per cápita ha aumentado, desde 1993, un 60% en todo el Atlántico y sólo un 30% en Europa, la disminución es preocupante. «No podemos esperar más»el Insiste.
La deserción escolar se ha acelerado en los últimos años. En 2023, el crecimiento alcanzará dolorosamente el 0,5% en Europa, cuando fue del 3,1% en Estados Unidos y del 5,2% en China. Como resultado, la UE es menos atractiva: según BusinessEurope, que representa a los empleadores europeos, entre 2019 y 2021, las inversiones extranjeras directas cayeron un 68%; al mismo tiempo, cruzaron el Atlántico un 63%.
Si los Veintisiete acuerdan alinearse detrás de un “Pacto por la Competitividad”, por el contrario, están menos unidos a la hora de determinar qué cubriría este proyecto. A la cuestión, en particular, de saber cómo financiar las transiciones verde y digital (según la Comisión, los europeos tendrán que invertir 650 mil millones de euros al año durante la próxima década), pero también el auge de la industria de defensa, aportan radicalmente diferentes respuestas.
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