Vida de laboratorio. Demasiado caro y demasiado tarde. Este es el diagnóstico realizado por la NASA en la misión Mars Sample Return, de la que es impulsora. El 15 de abril, Bill Nelson, administrador de la agencia espacial estadounidense, indicó que una nueva evaluación interna confirmaba un análisis independiente de septiembre de 2023 que ya ponía de relieve un cambio en los costes (ahora estimados en 11 mil millones de dólares) y en los plazos (la llegada a la Tierra de las muestras alrededor de 2040 en lugar de a principios de la década de 2030, una situación considerada inaceptable por el director de la NASA.
Por lo tanto, lanzó una convocatoria de propuestas a la industria espacial para considerar una nueva arquitectura de la misión, que podría reducir la ambición de traer de vuelta a la Tierra treinta muestras pacientemente ensambladas por el rover marciano Perseverance. Estas propuestas deberían estar finalizadas en octubre.
Si la cooperación espacial está acostumbrada a riesgos presupuestarios y técnicos, para los socios de la NASA la situación no es menos incómoda. Es el caso de la Agencia Espacial Europea (ESA), que debe proporcionar el Earth Return Orbiter (ERO), el vehículo encargado de recuperar muestras en la órbita marciana para traerlas de regreso a la Tierra.
Los europeos no están del todo sorprendidos. En junio de 2023, la oposición republicana obligó al presidente estadounidense Joe Biden a firmar una ley que limitaría el presupuesto anual de la NASA. “El principal impacto será el informe del lanzamiento de ERO en 2030 en lugar de 2028”, afirma Orson Sutherland, jefe de exploración de Marte de la ESA. Aunque cree que el motor europeo estará listo, la fecha de su lanzamiento sigue ligada a la disponibilidad de su carga útil proporcionada por la NASA. Denominado “Sistema de Captura, Contención y Liberación”, se encargará de capturar muestras en órbita alrededor del Planeta Rojo.
“Coordinar tres misiones independientes”
“Traer treinta o diez muestras, para ERO, técnicamente no hace ninguna diferencia”, dice Orson Sutherland. Por otro lado, el tamaño, el diseño y el coste de los sistemas upstream se verán afectados por la elección final. El funcionario europeo recuerda que, “Por parte de los científicos, no queremos menos de treinta muestras”. La docena que Perseverance ya ha depositado en un punto de recuperación llamado “Three Forks” y las que lleva consigo el rover no fueron tomadas del mismo terreno, y su comparación sería crucial para comprender mejor la geología marciana, y la posibilidad de que nuestro vecino podría haber albergado vida.
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