Aumenta la tensión en la fábrica de Audi en Bruselas, aún amenazada de cierre

Aumenta la tensión en la fábrica de Audi en Bruselas, aún amenazada de cierre

Ambiente muy tenso, controles por parte de guardias privados, abucheos, invectivas y petardos: la reunión general del personal de Audi Bruselas, una fábrica cuya dirección había anunciado, a principios de julio, la «reestructuración», Hubo mucho alboroto el viernes 23 de agosto en la capital belga. ¿Precaución o maniobra? Fue en el Forest National, una gran sala de espectáculos, donde la dirección del fabricante de automóviles alemán, miembro del grupo Volkswagen (VW), convocó a los trabajadores de la fábrica situada cerca, pero cuyas puertas permanecían cerradas. “Sentían que la ira crecía y tenían miedo de nuestra reacción y de una ocupación”asegura un delegado del sindicato socialista Federación General del Trabajo de Bélgica (FGTB) a la entrada de la sala.

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En principio, los directivos tenían que revelar sus proyectos al personal, esperando los detalles durante un mes y medio. En realidad, para la dirección de la fábrica se trataba claramente de intentar calmar una ira cada vez más perceptible que podría poner en duda la reanudación de la producción. La fecha de ésta, inicialmente fijada para el lunes 19 de agosto y luego pospuesta al lunes 26, será finalmente discutida con los sindicatos, indicó Peter D’hoore, portavoz de la empresa.

Los trabajadores presentes, preocupados por su futuro ya que la dirección no había descartado, en julio, la posibilidad de cerrar el sitio, no informaron mucho, excepto que inversores externos habían expresado su interés en una posible adquisición. Entre ellos, estarían los chinos que intentarían eludir el futuro aumento de los derechos de aduana sobre sus vehículos eléctricos. No se dieron más detalles y, sin embargo, ya el jueves 22 de agosto, los delegados sindicales abandonaron furiosos un comité de empresa extraordinario, protestando por la falta de respuestas claras a sus numerosas preguntas. “No hay nada sobre la mesa” Lamentó el viernes Pascal Debrulle, delegado de la FGTB, a la espera de un nuevo comité de empresa, previsto para el 3 de septiembre.

Tres escenarios sobre la mesa

La dirección se escuda en las obligaciones de la “ley Renault” que, desde 1998 y con el cierre de la sede de Renault en Vilvoorde, somete a todas las empresas que se plantean despidos colectivos a normas de información y consulta. Hasta ahora sólo ha insistido en la necesidad de mantener un clima social tranquilo para no asustar a los compradores potenciales. Hoy, los trabajadores temen especialmente el eventual anuncio del cese total de las actividades.

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