“La verdadera espada de Damocles es nuestra colosal deuda financiera, 3.228 millones, que, si no tenemos cuidado, colocará a nuestro país al borde del precipicio. » El Primer Ministro, Michel Barnier, decidió dedicar la primera parte de su discurso de política general, el martes 1oh Octubre, a la necesidad de reducir el déficit público para reducirlo del 6% del producto interior bruto (PIB) en 2024 al 5% en 2025, antes de volver al 3% en 2029.
El jefe de Gobierno afirmó que los ahorros provendrían, en dos niveles, de una reducción del gasto –aunque se mantuvo vago en los detalles– y, en un nivel, de un aumento de los impuestos. En los últimos años, muchos otros países europeos han atravesado períodos de austeridad, ofreciendo lecciones instructivas sobre los riesgos de esta política y su posible colapso social –como en Grecia o España–, pero también sobre los peligros de una desviación de las finanzas públicas si no no están controlados, como en Italia.
Céline Antonin es economista del Observatorio francés de las condiciones económicas (OFCE) y ha estudiado a su vez Grecia, Italia y Alemania: un país que quebró, otro que acumuló deudas a lo largo de los años 1980, algo que todavía le sorprende hoy, y un tercero que evita gasto público incluso cuando podía gastar. De estos tres errores diferentes se desprende una conclusión matizada: el enfoque presupuestario depende de la situación económica. “Debemos evitar hacer recortes en medio de una recesión, un error que cometimos durante la crisis de la zona del euro”ella explica. Por el contrario, Francia registra un déficit del 6% del PIB, aunque el crecimiento se sitúa en torno al 1% y el desempleo ha disminuido, lo que, según su opinión, justifica un esfuerzo presupuestario.
En Francia, se recaudarán cerca de 30 mil millones de euros en 2025
Al anunciar un esfuerzo presupuestario estimado en cerca de 30 mil millones de euros (e incluso 40 mil millones según las cifras presentadas el miércoles 2 de octubre)El gobierno francés no está iniciando una austeridad similar a la que se implementó en otras partes de Europa durante la crisis de la eurozona. “Estamos hablando de alrededor del 1% del PIB. No tiene nada que ver con lo que se hizo en los países periféricos”subraya Gilles Moëc, economista jefe de Axa.
El caso más extremo fue el de Grecia, que redujo su déficit estructural (excluidos los efectos cíclicos) del 13% del PIB en 2009 al 2,7% en 2011. “La consolidación fue de 10 puntos del PIB, fue monstruosa”continúa el señor Moëc. Asimismo, el esfuerzo fue extremo en España, con 4 puntos del PIB menos entre 2011 y 2012, y 8 puntos repartidos en cuatro años. En cuanto al Gobierno que llegó al poder en 2010 en el Reino Unido, organizó recortes un poco más graduales, pero muy duros en conjunto: 4,8 puntos de déficit estructural en menos de cuatro años.
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