La muerte ha vuelto a golpear el Mediterráneo. El lunes 17 de junio, la guardia costera italiana anunció dos embarques de inmigrantes naufragados. En total, al menos once personas murieron y unas sesenta desaparecieron con mínimas posibilidades de supervivencia. Los dos incidentes se produjeron en dos rutas migratorias hacia la costa italiana.
El primer naufragio se produjo en el mar Jónico, en una ruta habitualmente seguida por veleros destartalados que transportaban inmigrantes procedentes de Turquía y se dirigían a la costa de Calabria, en el extremo sur de la península italiana.
Lo informó durante la noche del domingo al lunes una embarcación de recreo francesa que divisó un velero medio sumergido y embarcó a doce personas antes de entregarlas a un barco mercante enviado a la zona por el Centro de Coordinación y los socorros de Roma. La guardia costera italiana se hizo cargo entonces de los supervivientes, originarios de Afganistán, Irán y el Kurdistán iraquí, que desembarcaron en el puerto de Roccella Ionica. Una persona no sobrevivió al rescate y perdió la vida momentos después de tocar tierra.
Tendrían 66 años, incluidos al menos 26 niños.
Según el periodista de Radio Radicale Sergio Scandura, que sigue los incidentes ocurridos en las rutas migratorias del Mediterráneo, hay sesenta y cuatro personas desaparecidas. Según Médicos Sin Fronteras, que recogió los primeros testimonios de los supervivientes tras su desembarco, eran sesenta y seis, entre ellos al menos veintiséis niños. La ruta del mar Jónico es la que emprendieron en febrero de 2023 los náufragos de Cutro, cuya embarcación resultó averiada cerca de la costa. Noventa y cuatro de ellos, entre ellos treinta y cinco niños, murieron ahogados y sus cuerpos fueron arrastrados a las playas vecinas varios días después.
El segundo naufragio fue descubierto el lunes por la mañana por la ONG ResQship, cuyo Nadir, un velero, realiza misiones de rescate de migrantes en el Mediterráneo. Se trata de una embarcación de madera situada en la zona de Zouara, en el oeste de Libia, y que emprende una de las rutas migratorias desde el norte de África hasta la isla italiana de Lampedusa, situada a 140 kilómetros de las costas tunecinas y a 300 kilómetros de las costas libias.
Los miembros de ResQship lograron subir a bordo de su barco a cincuenta y cuatro personas de Siria, Bangladesh, Egipto y Pakistán, según Sergio Scandura. Luego fueron entregados a la guardia costera italiana. EL Nadir remolcó el barco utilizado por los inmigrantes, que aún contiene diez cadáveres atrapados en su casco, que deberán ser extraídos cuando el velero regrese al puerto de Lampedusa.
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