Duralex, debilitada por la crisis energética e inflacionaria, queda en quiebra

Duralex, debilitada por la crisis energética e inflacionaria, queda en quiebra

Tres años después de su último rescate, Duralex ha vuelto a encontrarse en quiebra. El tribunal de comercio de Orleans (Loiret) dictó su decisión el miércoles 24 de abril, con un período de observación de seis meses. El objetivo es intentar encontrar un comprador, cuya próxima reunión está prevista para el 5 de junio de 2024. En veinte años, es la cuarta vez que el futuro de Duralex y sus 230 empleados se juega sobre la alfombra verde. Con cada episodio, la ecuación se vuelve más complicada.

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Famosa por sus vasos de cantimplora ultrasólidos, la cristalería, llevada a La Chapelle-Saint-Mesmin, en la aglomeración de Orleans, estaba desde 2021 en manos de La Maison française du verre, que también explota Pyrex en Châteauroux (Indre). Respaldada por el fondo de inversión europeo Kartesia, se hizo cargo de Duralex en el tribunal y su proyecto, considerado sólido, había despertado entonces grandes esperanzas.

“Estábamos orgullosos de que otro vidriero se hiciera cargo, creímos en ello y nos dijimos que finalmente íbamos a superarlo.CV de un empleado, líder del equipo de calidad, empleado en Duralex durante veintiséis años. Para nosotros es un duro golpe y estamos aún más decepcionados. »

Una recuperación imposible en 2022

El nuevo jefe se había comprometido a invertir 17 millones de euros en tres años para relanzar la actividad, todo ello sin perturbaciones sociales. Pero la empresa se vio rápidamente superada por la guerra en Ucrania y la crisis energética. En 2022, las facturas de la fabricación de vidrio, que consume mucha electricidad y gas, se dispararon. Perjudicada por un contrato de suministro en condiciones muy desfavorables, acabó pidiendo ayuda al Estado.

Bercy le concedió un préstamo de 15 millones de euros y Duralex le dio la espalda poniendo a sus cuatro en espera durante cinco meses para limitar los daños. La empresa esperaba entonces recuperar su situación, pero una vez más nada salió según lo planeado. La inflación y la caída del consumo son factores que frenan las ventas. La facturación de 2023 alcanzó un máximo de menos de 26 millones de euros, frente a los 29,4 millones alcanzados en 2022.

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En este contexto turbulento, el desafío de darle un giro a Duralex resultó imposible de cumplir. La dirección prefirió tirar la toalla “con el fin de preservar los intereses de la empresa”. “A pesar de los esfuerzos operativos y las continuas inversiones, las pérdidas no se pudieron frenar”dijo la empresa en un comunicado, sin dar la magnitud del déficit.

Una sucesión de crisis

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