“El desafío de la alienación acelerada por algoritmos se extiende mucho más allá de TikTok”

“El desafío de la alienación acelerada por algoritmos se extiende mucho más allá de TikTok”

SElon apoya el proyecto de ley “sobre la protección de los estadounidenses contra aplicaciones controladas por adversarios extranjeros”, TikTok socava la democracia y amenaza la seguridad nacional al permitir que China “monitorear e influir en la población estadounidense”.

Obviamente, TikTok plantea algunos riesgos, pero esta aplicación es sólo una pequeña parte de un problema mucho mayor: la falta de protección de la privacidad de los datos y las libertades civiles en Estados Unidos. Al apuntar a TikTok, los líderes políticos estadounidenses solo están fortaleciendo a los competidores de la compañía, al tiempo que socavan el impulso impulsado por los esfuerzos para promover regulaciones de datos efectivas y transparencia de algoritmos.

Los partidarios del proyecto de ley se basan en dos argumentos. En primer lugar, TikTok sería una máquina de propaganda que permitiría al Partido Comunista Chino (PCC) inundar la inmensa base de usuarios de la aplicación con desinformación pro-China, poniendo así en peligro la seguridad nacional de Estados Unidos.

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Es obvio que el PCC pretende controlar la imagen global de China. El presidente chino, Xi Jinping, insta con frecuencia al aparato de propaganda de su país y a los ciudadanos a “contar bien la historia de China”. China manipula el contenido de TikTok, eliminando vídeos que contienen retórica anti-PCC o opiniones que distorsionarían la narrativa china. Los investigadores de la Universidad de Rutgers observaron que los temas considerados políticamente delicados en China estaban subrepresentados en TikTok en comparación con Instagram.

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Sin embargo, hasta ahora la propaganda china ha caído en oídos sordos, al menos en Estados Unidos, donde la necesidad de contrarrestar la amenaza china constituye uno de los raros puntos en los que republicanos y demócratas no están de acuerdo. Beijing también carece de exportaciones culturales: no existe un equivalente chino al manga japonés o al K-pop surcoreano, y la inscripción en cursos de mandarín en universidades estadounidenses ha estado disminuyendo durante años, lo que erosiona aún más el poder blando de China. Las opiniones sobre él son abrumadora y cada vez más negativas en muchos países occidentales, lo que refleja la reputación del país como un matón autoritario.

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Los propagandistas chinos también difunden contenido incendiario para avivar el descontento y sembrar división en la sociedad estadounidense, de forma muy parecida a lo que hace Rusia. Sin embargo, el asunto ruso, que involucra a Facebook y X, demuestra precisamente que el problema no es específico de TikTok. Tampoco se limita a los adversarios extranjeros: numerosos estudios muestran que las redes sociales probablemente conduzcan a una trivialización de comportamientos reprensibles y alimenten el discurso de odio, particularmente entre los adolescentes. El desafío de la alienación acelerada por algoritmos se extiende mucho más allá de TikTok y no se resolverá simplemente apuntando a esta aplicación.

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