El misterio de la primera dama del Congreso Nacional

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Marisela Bonilla, esposa de Luis Redondo, presidente del Congreso Nacional (CN), ocupa el cargo de directora de Agenda Social, desde el cual representa al Legislativo en actividades nacionales e internacionales. Aunque el puesto ejerce funciones públicas visibles, carece de claridad institucional y transparencia en el manejo de recursos.

Actividades públicas y representación internacional

Bonilla ha llevado a cabo la instalación de la III Legislatura, impulsado la organización del Congreso Infantil y tomado parte en diversas reuniones con entidades internacionales y cuerpos diplomáticos. Sobresale su presencia en el Foro Parlamentario Contra el Hambre de América Latina y el Caribe celebrado en Santiago de Chile (junio de 2023), así como sus encuentros con la FAO, acompañada por la diputada Xiomara Hortencia Zelaya y la diputada Isis Cuéllar.

A nivel nacional, Bonilla ha participado en inauguraciones de infraestructura hospitalaria y en la distribución de donaciones para el Congreso Infantil, gestionadas por entidades como Childfund, el Programa Mundial de Alimentos y la embajada de El Salvador. Según diputados consultados, la práctica de que la esposa del presidente del Congreso lleve la agenda social no es nueva, aunque no hay registros formales sobre su remuneración.

Fondos y transparencia: vacíos institucionales

Desde febrero de 2024, el CN registra un fondo de gastos de representación de 200 mil lempiras mensuales, sin información sobre los beneficiarios ni las liquidaciones correspondientes. La planilla del Congreso no refleja pagos directos por el cargo de directora de Agenda Social, aunque fuentes internas indican que Bonilla recibe gastos de representación, sin detalles sobre montos ni procedimientos.

La opacidad en la administración de recursos del Legislativo ha sido documentada previamente. Investigaciones de Contracorriente señalaron la entrega de 200 millones de lempiras en subvenciones sin registro de beneficiarios, así como el uso de tarjetas de crédito institucionales para gastos personales y viáticos. Por ejemplo, en junio de 2023 se reportaron 1 millón 237 mil lempiras en viáticos internacionales sin detallar destinatarios; otros meses se registraron gastos de entre 400 mil y 500 mil lempiras.

El Consejo Nacional Anticorrupción (CNA) advierte que cargos de este tipo generan riesgos de conflicto de interés debido a la cercanía familiar con funcionarios de alto rango. El abogado Luis Urbina, jefe de la Unidad de Investigación del CNA, señala que la Ley de Transparencia exige publicar acuerdos, dietas, viáticos y gastos de representación, incluso para posiciones ad honorem, requisito que no se cumple en el caso de Bonilla.

Contexto histórico y manejo de fondos

La experiencia de esposas de presidentes de poderes públicos evidencia antecedentes de opacidad en la gestión de recursos. La exprimera dama Rosa Elena Bonilla fue sentenciada a 14 años de prisión por fraude continuado y apropiación indebida de fondos públicos, tras manejar aproximadamente 94 millones de lempiras en donaciones y proyectos sociales.

El CNA también identifica un aumento de familiares de alto grado consanguíneo y afinidad dentro del Estado, alcanzando 115 funcionarios en 2024, distribuidos en 47 instituciones que representan el 43% del presupuesto nacional y con acceso potencial a 175 mil millones de lempiras. Esto refleja un patrón de concentración de poder que opera sin mecanismos claros de control.

Limitaciones en la responsabilidad

Contracorriente envió una petición al presidente del Congreso, Luis Redondo, y al departamento de comunicaciones para aclarar el puesto de Bonilla, su salario y la posibilidad de recibir viáticos, pero no obtuvo contestación alguna. El CN tampoco proporcionó un enlace directo con la directora de Agenda Social, dejando sin aclarar la organización oficial del cargo.

El rol de la esposa del presidente del Legislativo entrelaza tareas de carácter público con el uso de determinados recursos, aunque persisten notables vacíos en transparencia y rendición de cuentas, prolongando patrones tradicionales en la administración de fondos estatales. Este escenario genera desafíos para la gobernabilidad, el control ciudadano y la solidez institucional del Congreso Nacional.

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