En Alemania, los informes sobre proyectos de fábricas de microchips alimentan las dudas sobre los méritos de los subsidios

En Alemania, los informes sobre proyectos de fábricas de microchips alimentan las dudas sobre los méritos de los subsidios

Era el 20 de agosto en Dresde, Sajonia, el bastión alemán de la microelectrónica. El canciller Olaf Scholz, aunque no está acostumbrado a manifestaciones de alegría, no rehuyó su alegría. Para la colocación de la primera piedra de una nueva fábrica de chips gigante viajó una prestigiosa delegación. Junto a la recientemente reelegida presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, había venido especialmente desde Taiwán Che-Chia Wei, jefe de TSMC, el principal fabricante de semiconductores del mundo.

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El gigante asiático ha unido fuerzas con las alemanas Bosch e Infineon, así como con la holandesa NXP, dentro de la joint venture European Semiconductor Manufacturing Company (ESMC) para la construcción de la fábrica. El sitio debe suministrar chips a la industria automovilística local a partir de 2027: deben crearse 2.000 puestos de trabajo.

La inversión de 10 mil millones de euros fue posible gracias a la generosidad de Berlín, que concedió nada menos que 5 mil millones de euros en subvenciones al proyecto. Para Olaf Scholz, la visita a Dresde ofrece una rara oportunidad de justificar los méritos de su política en favor de esta industria puntera, en un contexto político y económico sombrío.

Berlín, que ha previsto una dotación de 20.000 millones de euros para atraer a los principales fabricantes mundiales de semiconductores a Alemania, se ve como un gran ganador de la Ley de Chips lanzada por Bruselas en 2022. Este programa moviliza 43.000 millones de euros para duplicar el peso de Europa en el mercado. producción mundial de chips electrónicos de aquí a 2030. Esta es la respuesta europea a la carrera mundial por las subvenciones que se está produciendo actualmente en las principales regiones del mundo en el sector de la microelectrónica, cuya importancia se considera estratégica para el futuro.

El retorno del mercado

Sin embargo, al otro lado del Rin, poco a poco van surgiendo dudas sobre la realidad de los proyectos de ejecución anunciados y la pertinencia de las subvenciones, en un contexto de recuperación del mercado. En Magdeburgo (Sajonia-Anhalt) y Ensdorf (Sarre), dos proyectos de fábricas lanzados con gran fanfarria en 2022 y 2023 se encuentran actualmente paralizados.

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El grupo americano Intel, que apoya al de Magdeburgo, está estancado en la crisis. Acorralado, su jefe, Pat Gelsinger, anunció a principios de agosto un plan de ahorro global que prevé la eliminación de 15.000 puestos de trabajo y una reducción del 20% de sus proyectos de inversión. Si aún no se ha mencionado la fábrica de Magdeburgo, han surgido desconfianzas sobre el futuro del proyecto valorado en 30 mil millones de euros, de los cuales 10 mil millones deben ser financiados por Berlín… a condición de que la subvención sea aprobada por Bruselas.

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