La pandemia de Covid-19 tomó por sorpresa a la Unión Europea, revelando las debilidades de los Veintisiete a la hora de coordinarse en materia sanitaria. Cuatro años después, se ha aprendido la lección. Lanzada en 2021, Hera, la agencia europea diseñada para anticipar y responder a emergencias de salud pública, ha estado trabajando desde entonces para construir un escudo sanitario comunitario. Con este objetivo, anunció, el lunes 7 de octubre, la asignación de un presupuesto de 20 millones de euros a Fabentech, con sede en Lyon.
Esta financiación, creada por el Banco Europeo de Inversiones, forma parte del programa Hera Invest, dotada de 100 millones de euros, y destinada a apoyar a las empresas que trabajan en la investigación y el desarrollo de contramedidas médicas contra los patógenos más amenazadores. Fabentech se convierte así en la primera empresa en beneficiarse de este sistema.
Suficiente para permitir a la biotecnológica francesa, una de las pocas especializadas en este nicho de mercado, continuar su aceleración. “Nuestro objetivo es lanzar seis productos en los próximos cinco años, con un objetivo de facturación de 200 millones de euros en 2030”explica Sébastien Iva, presidente del consejo de administración de Fabentech. Con 3 millones de euros de facturación en 2023, el Lyonnais, que cuenta con una cincuentena de empleados, todavía está lejos del objetivo, pero su dirección quiere tener confianza.
Tumbas de mordeduras
La empresa buscó a tientas durante varios años antes de encontrar la receta del éxito. Fundada en 2009 por un antiguo ejecutivo de Sanofi, Bertrand Lépine, Fabentech se especializó desde su lanzamiento en el desarrollo de tratamientos de emergencia contra enfermedades infecciosas emergentes. Sus primeros objetivos: el virus de la gripe aviar H5N1, el Ébola o incluso la fiebre hemorrágica de Crimea-Congo.
La joven empresa se centra en la producción de inmunoterapias basadas en anticuerpos policlonales, una tecnología ya probada en la fabricación de antídotos contra mordeduras de serpiente graves, y para la que Fabentech ha adquirido una licencia de explotación exclusiva de Sanofi. “A diferencia de los anticuerpos monoclonales, que, como los francotiradores, apuntan a un lugar específico, los anticuerpos policlonales actúan en un espectro más amplio. Por lo tanto, tendrán muchas más posibilidades de neutralizar el objetivo si éste muta”.explica el señor Iva.
La apuesta tecnológica e industrial es un éxito, pero las oportunidades comerciales son escasas y la biotecnología está estancada. Descubierto por el Ministerio de las Fuerzas Armadas, realizó un giro estratégico en 2019, ampliando su ámbito de acción a las amenazas bioterroristas. Este punto de inflexión le permite obtener pedidos públicos de los gobiernos que desean acumular reservas preventivas de antídotos para sus poblaciones. “Actualmente tenemos tres productos en desarrollo para responder a las amenazas bioterroristas, incluido uno que debería obtener la autorización de comercialización en 2025”especifica el señor Iva.
