Es una institución conocida por todos los amantes del ron, especialmente los de las Indias Occidentales. Pero no solo. En La Rhumerie, una referencia en Saint-Germain-des-Prés, en el siglo 6Y Barrio parisino, venimos a pasar tiempo con amigos, a degustar las tiernas y crujientes acras – “realmente hecho con bacalao, a diferencia de muchos”, – asegura Julia Bodin, la jefa –, patatas fritas con plátano, la feroz, una especialidad segura a base de guacamole picante, y, bueno, una morcilla criolla o una salchicha rougail. Tantos platos auténticos en la carta de este establecimiento cuya creación se remonta a 1932.
Originario del martiniqueño Joseph Louville, que, además de estudiar derecho, comerciaba con ron. En noviembre de 1931, con motivo de la Exposición Colonial Internacional, que tuvo lugar en París, regentó un bar de degustación de ron. Amplió la iniciativa creando La Rhumerie martiniquaise, en el bulevar Saint-Germain. Comienza la historia familiar del establecimiento. Sin embargo, Joseph Louville no provenía de una familia de plantadores ni de destiladores. Y todos los vínculos familiares con Martinica desaparecieron durante la erupción del Monte Pelée en 1902, que diezmó la población de la ciudad más grande de la isla, Saint-Pierre, provocando unas treinta mil muertes.
Su hijo Albert tomó el relevo y cambió el nombre del establecimiento a La Rhumerie para dar cabida a rones de todo el mundo. La bisnieta, Julia Bodin, se hizo cargo de los sueños del establecimiento en 2011, junto a su madre, Dominique Louville. Es este último el que añade a los rones y bebidas servidos una carta de platos. Julia Bodin, que estudió arquitectura y diseño, cambia un poco la decoración. Los tonos rojo ocre dan paso a un bonito dúo de verde turquesa y amarillo mango en 2023. Un tierno recordatorio de Martinica, resaltado por las chapas de caña de azúcar, en sus distintos estados de madurez, y las pantallas de lámparas de madera hechas con hojas de plátano. También coloca su pata sobre la tarjeta y la adorna con bonitos dibujos.
De Jacques Chirac a Scarlett Johansson
La Rhumerie, una institución en el Barrio Latino, aprovecha su entorno. Es el lugar de encuentro de los habituales, de los estudiantes (siempre presentes aunque sean menos numerosos en el corazón de París), de los residentes locales que lo prefieren a los famosos Deux Magots o al Café de Flore, de los amantes del ron y de los productos antillanos. Personal de ministerios cercanos o senadores vecinos abren a menudo la puerta del establecimiento, frecuentado también por numerosas celebridades, como Henri Salvador, Georges Bataille, Antonin Artaud, Marcel Aymé, Man Ray, Antoine Blondin, Mouloudji, Gainsbourg e incluso Manu Dibango.
Te queda el 46,41% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.

