lanuncio por parte del consejo de supervisión de Vivendi, el martes 29 de octubre, de la propuesta de división destinada a “Liberar plenamente el potencial de desarrollo de las diversas actividades de Vivendi” No sin plantear varias preguntas, en particular sobre el capitalismo que queremos y sobre el futuro del centro financiero de París.
Si se supone que la separación de las tres entidades del grupo permitirá reducir el descuento de tenencia que sufrirían, resulta difícil entender por qué la elección de los tres lugares de cotización que son Londres para Canal+, Ámsterdam (con una Foundation) para Havas y Euronext Growth para Hachette contribuirían a este objetivo.
Para Canal+, podemos ver los beneficios del acceso al mercado anglosajón, aunque ambos niveles de suscriptores estén ubicados fuera de Francia. También comprendemos los méritos de la operación de reorganización del imperio Bolloré desde una perspectiva sucesoria, ya que esta división permitió crear cuatro nuevas entidades.
Por otro lado, el grupo no está muy interesado en las consecuencias para los accionistas de una cotización dividida en tres mercados financieros. No justifica este triple éxodo de cotización conjunta, salvo el deseo de preservar la futura entidad Havas NV frente a una oferta pública de adquisición (OPA) hostil. El objetivo tiene el mérito de ser asumido, pero no sin movilizar reservas. Ni siquiera mencionemos el objetivo de Euronext Growth, que es, según el propio mercado, una plataforma dedicada a las pymes en crecimiento y cuya capitalización media de las entidades cotizadas apenas supera los 80 millones de euros, sin relación con los 2.000 millones de Hachette.
Más fundamentalmente, esta operación plantea algunas cuestiones cardinales que los accionistas deberían tener en cuenta el 9 de diciembre, durante la próxima asamblea general de Vivendi.
Consecuencias negativas
En efecto, esta división consistente en cotizar tres futuras entidades en tres mercados regulados, según una compleja ingeniería jurídica, tendrá como consecuencia eximir a Vivendi de la obligación de lanzar una opa resultante de superar el umbral del 30% del capital o de los derechos de propiedad. La esencia misma de las regulaciones que exigen el lanzamiento de tal oferta es garantizar la igualdad de trato entre los accionistas, particularmente entre los llamados accionistas “controladores” y otros. Por lo tanto, esta triple cotización sitúa a los accionistas minoritarios en jurisdicciones que protegen menos sus derechos.
Te queda el 35,1% de este artículo por leer. El resto está reservado para suscriptores.