Cargas administrativas de la política agrícola común (PAC), competencia desleal de los países con costes bajos, salarios bajos… También entre nuestros vecinos, las dificultades estructurales del sector provocaron la ira de los agricultores en enero y febrero. Lo más destacado fue el desfile de cientos de tractores de Francia, Italia, España y Portugal ante las instituciones europeas en Bruselas.
Si desde entonces los problemas del sector están lejos de resolverse, la movilización se ha calmado en algunos Estados miembros. En Alemania, los agricultores, que aún esperan apoyo, permanecen expectantes ante el caos político en el que está sumido el país, mientras la coalición del canciller Olaf Scholz explotaba el miércoles 6 de noviembre.
En España, el malestar se ha calmado en gran medida desde la aprobación, entre abril y junio, de una serie de medidas destinadas a facilitar los procedimientos administrativos y las normas a respetar para recibir las ayudas de la PAC, así como reducciones de impuestos y ayudas para hacer frente a la sequía y el aumento del gasóleo agrícola. El 8 de octubre, la Unión de Pequeños Agricultores y Criadores consideró que “Se ha atendido la principal demanda que sacó a las calles a miles de agricultores”. Los daños causados por las terribles inundaciones que azotaron la provincia de Valencia a finales de octubre y la pérdida de vidas humanas, de infraestructuras y de producción agrícola son, en cualquier caso, la prioridad que deben afrontar ahora las asociaciones de agricultores.
En los Países Bajos, las organizaciones del sector evalúan con cautela su reciente movilización, pero han obtenido una decisión muy simbólica: fue Femke Wiersma, electa del Movimiento Agrícola-Ciudadano, el partido agrario, quien irrumpió en escena. escena política en 2023, quien ganó el cargo de Ministro de Agricultura en julio. Esta formación política pretende, sobre todo, salvar a un sector que se había rebelado contra los proyectos de la anterior coalición liderada por el liberal Mark Rutte. El “plan Nitrógeno” destinado a reducir drásticamente las emisiones del sector, con una reducción del número de explotaciones agrícolas y ganaderas, quedó notablemente enterrado. Los programas ambientales serán “renovados”; El ambicioso plan para reducir las emisiones totales del país en un 55% de aquí a 2030, que evidentemente afecta al sector agrícola muy intensivo, está siendo cuestionado.
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