un informe senatorial denuncia la opacidad del proceso

un informe senatorial denuncia la opacidad del proceso

Las palabras son difíciles. Hervé Maurey, senador (Unión de Centro) de Eure, quiere provocar una descarga eléctrica y despertar al Ministerio de Transportes, al que ve abdicar frente a las empresas de autopistas compradas por Vinci (ASF, Escota, Cofiroute, en el sur y oeste del país), Eiffage (APRR, Area, A’liénor, en el este y suroeste de Francia) o la española Abertis (Sanef, SAPN, en el barrio norte) en el momento de su privatización en 2006.

En un informe presentado el miércoles 23 de octubre a la Comisión de Finanzas del Senado, resultado de una misión de control, el funcionario electo lamenta “el desarme del estado” Y “la mentalidad derrotista” de la administración en un momento en que ésta debe negociar un giro importante: el fin de las concesiones, que vencen entre 2031 y 2036.

“Es mañana”advierte el senador, haciendo el backplanning. Es necesario prever cinco años de trabajo al final del contrato para que la empresa operadora devuelva al Estado una infraestructura que se considera «en buenas condiciones». Este trabajo debe ser objeto de un “programa de mantenimiento y renovación” notificados a la empresa de carreteras dos años antes de su inicio. Por tanto, para la concesión de Sanef, que finaliza en 2031, esto debería alcanzarse, en teoría, antes del 31 de diciembre, para Escota (entre Marsella y Niza), a finales de febrero.

La cuenta regresiva ha comenzado

“Este proceso se desarrolla en la mayor opacidad”alerta el senador Eurois, quien expresa su “preocupación muy seria” después de haber escuchado a las partes interesadas (servicios estatales y empresas de carreteras) y constatar que no estaban de acuerdo sobre la noción de «buena condición» infraestructura, particularmente en el procesamiento de “Las llamadas obras de arte “evolutivas””.

Se trata de puentes (alrededor de una cuarta parte del total) que no plantean un problema de seguridad inmediato, pero presentan fragilidades y podrían requerir obras importantes una vez finalizadas las concesiones. ¿Deberían las empresas de autopistas afrontar el problema antes de entregárselas al Estado, como afirma la Autoridad Reguladora del Transporte (ART), la estructura independiente que supervisa las concesiones y los peajes? O no antes, si no hay peligro, como parece pensar la Dirección General de Infraestructuras, Transportes y Movilidad (DGITM), dirección general del Ministerio de Transportes, deseosa de llegar a un acuerdo con las empresas concesionarias. ? es una pregunta “a 1.000 millones de euros”advierte el senador Maurey.

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