“No debemos olvidar la utilidad social del gasto de las autoridades locales”

“No debemos olvidar la utilidad social del gasto de las autoridades locales”

miAl dejar el Ministerio de Economía, Bruno Le Maire intentó exonerarse de su responsabilidad por el creciente déficit público que, a finales de 2024, debería alcanzar el 5,6% del producto interior bruto (PIB). Por ello, acusa a las autoridades locales de deslizamiento financiero, afirmando sin datos serios que sus gastos podrían aumentar en 16 mil millones en 2024. De esta manera desacredita la gestión local y las responsabiliza de aumentar el déficit público.

Recordar lo que realmente representa la contribución de las comunidades al gasto público nos permite poner en perspectiva esta responsabilidad. En 2023, el gasto público se distribuyó entre tres actores:

– 43% para las administraciones de seguridad social (hospitales públicos, regímenes generales y especiales, etc.);

– 39% para el Estado;

– 18% para las administraciones públicas locales.

Para financiar su gasto público en 2023, las comunidades generaron un déficit de 5.300 millones de euros mientras que en 2021 y 2022 estaban casi en equilibrio. Estos 5,3 mil millones de euros de déficit de las autoridades locales deben compararse con los 156,4 mil millones de euros de déficit estatal. Entre 2022 y 2023, solo el déficit estatal aumentó en 7.300 millones de euros, una cantidad superior al déficit de todas las autoridades locales.

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En cuanto a la deuda, en 2023, la del Estado representó el 91,7% del PIB y la de las administraciones locales el 8,9% del PIB. En concreto, en 2023, de los 3.101 mil millones de euros de deuda pública, la de las comunidades evitaría 250 mil millones y la del Estado, 2.513 mil millones. ¿Por qué tanta diferencia? La regla de oro exige que los gobiernos locales equilibren su presupuesto operativo. Por tanto, su deuda sólo financia gastos de inversión. Por su parte, la deuda del Estado puede financiar indistintamente gastos de funcionamiento y de inversión.

La importancia de las compras públicas

Al igual que el Estado, a veces lamentamos la evaluación insuficiente de las políticas públicas de las autoridades locales. Las cámaras regionales de cuentas, al igual que el Tribunal de Cuentas del Estado, cuestionan a veces la pertinencia de algunos de sus gastos. Todo el mundo debe demostrar vigilancia presupuestaria.

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Por tanto, es lamentable desacreditar el funcionamiento de las autoridades locales, asumir su mala gestión o generalizar errores aislados. Recordemos que su déficit era mayor antes de la descentralización en 1982. Luego, bajo el control del Estado y dotados de menos competencias, tenían sin embargo un déficit superior al 1% del PIB, frente al 0,35% del PIB en 2023.

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