CARTA DESDE NUEVA DELHI
Un primer ministro indio fue invitado a participar en una ceremonia religiosa privada en la casa del presidente del Tribunal Supremo, el máximo tribunal del país. La escena, teóricamente improbable en una república donde la separación de poderes entre el ejecutivo y el judicial, así como el laicismo, están consagrados en la Constitución, ocurrió sin embargo el 11 de septiembre en Nueva Delhi.
El propio Narendra Modi publicó vídeos y fotografías en las redes sociales mostrando a su presentador, Dhananjaya Yeshwant Chandrachud, inclinándose respetuosamente, con su esposa frente a él, con ambas manos entrelazadas. La escena continúa con el Primer Ministro realizando rituales hindúes para Ganapati Pujauna oración dedicada a Ganesh, el dios con cabeza de elefante. ¿Qué mensaje querían transmitir los dos protagonistas? ¿Su complicidad? ¿Su devoción común?
Ha pasado mucho tiempo desde que Narendra Modi rompió las barreras entre política y religión, presidiendo él mismo numerosas ceremonias hindúes grandiosas y catódicas, presentándose como el más devoto de los devotos, declarándose “Emperador de los corazones hindúes”. Ha llevado el hinduismo al centro del poder y sueña con hacer de la India una nación azafrán, de acuerdo con la ideología Hindutva (hinduidad o indianidad), defendida por la extrema derecha india.
Lo hemos vuelto a ver estos últimos días, en un vídeo publicado en el que lo toma en brazos y lo lleva al parque, mientras las brigadas que protegen a la vaca, animal sagrado en el hinduismo, han aumentado la violencia en ciertas regiones en las últimas semanas, linchando a hombres acusados de comer o comerciar con carne de res. Los crímenes de odio se han vuelto comunes desde que los nacionalistas llegaron al poder en 2014.
genial primero
La India se ha acostumbrado a estas imágenes de Modi, como sumo sacerdote, en oración, en meditación, pero es la primera vez en la historia judicial del país, señala Indira Jaising, una gran abogada, “que un jefe de justicia en funciones invite a un primer ministro en funciones a un evento religioso público, bajo la atenta mirada de las cámaras para garantizar que el evento se haga público”. El abogado recuerda que el titular de la justicia y los jueces del Tribunal Supremo prestan, en el momento de su nombramiento, juramento de fidelidad y fidelidad a la Constitución: “He perdido toda confianza en la independencia del Presidente del Tribunal Supremo de la India. »
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