“Un día de perros”, de Xavier Patier, Cerf, 200 p., 20 €, digital 15 €.
Nos gustaría creer que nada cambia. Bueno, no más que las estaciones, que pasan pero siempre regresan. Excepto que sucesivamente le quitan los años. Y el mundo, al final del día, ya no es el mismo. Las carreteras de cuatro carriles atraviesan los bosques y las urbanizaciones devoran el campo. No más padres para hijos, no más herencias. Las tierras están divididas. La vida rural queda relegada al museo. Tradiciones populares y antiguos aperos agrícolas. Entonces, la caza y sus tripulaciones… Otra práctica más de otra época que a muchos les sorprende que no haya desaparecido por completo.
La nueva novela de Xavier Patier está ambientada en Corrèze, al norte de la región de Uzerche. Daguet es el antiguo apostador de la finca Fénayes (del “rally de los Fénayes” si hablamos de caza), el que se ocupa de la jauría. Creció en el castillo, hijo del aparcero, de generaciones de fieles servidores. Cuando Solange, su jefa, tomó el relevo de sus padres, la casa ya llevaba mucho tiempo escaseando. La domesticidad fue desapareciendo gradualmente. Sólo quedó Daguet, que tenía que hacerlo todo. Ahora cumple 70 años. La misma edad que Solange. Desde joven ha estado enamorado de ella. En secreto.
el dia del perro Es un drama abollado. Una historia de melancolía y felicidad extraña, tragedia también, que transcurre un martes de diciembre, desde las 8 de la mañana hasta bien entrada la noche. Solange, molesta, canceló la caza. Hace demasiado frío, está nevando. Dijo Daguet aunque tenía otras razones. No tardará en aprenderlos, tras la llegada de tres tripulantes que no habían sido avisados a tiempo. Éstas son malas noticias que él se niega a creer. Así, con la ayuda del vino, abandonando su cautela, su reserva, se embarca con sus compañeros en la caza de un gran ciervo que termina, grotescamente, contra la valla de una estación de autopista. Una cacería final donde el hallali que suena es el de una época. Y muchas ilusiones.
Corrézien, Xavier Patier desarrolló su carrera como alto funcionario escribiendo una treintena de novelas, colecciones de cuentos y ensayos. Juega a pesar las almas sin tomarse a sí mismo en serio. En El silencio de las termitas (La Table Ronde, 2009), provocó el colapso de toda una civilización. De todos modos, no fue una gran pérdida. Con el dia del perrohace la observación desencantada de que el tiempo borra lentamente los mundos que apreciamos. Pero, en el fondo, nada nos impide decir que podría durar.

