El esfuerzo financiero para sacar a Francia de la deuda afecta a todos los sectores, incluso al séptimo arte. El Estado vaciará así 450 millones de euros del tesoro del Centro Nacional de Cine e Imágenes Animadas (CNC), según el proyecto de ley de finanzas para 2025 presentado por el gobierno el jueves 10 de octubre.
Estas reservas financieras se reducirán a más de la mitad, ya que actualmente ascienden a cerca de 800 millones de euros. “Es una solución razonable que preserva la preocupación por la financiación pública y no resta ni un euro a la capacidad de actuación de la CNC”especificado para Mundo Olivier Henrard, presidente interino y director general de este establecimiento público. En el último informe del Tribunal de Cuentas se considera que el flujo de caja de la CNC es “desproporcionada en comparación con otros operadores que distribuyen ayuda”.
Durante la pandemia de Covid-19, el sector cinematográfico recibió todo el apoyo de las autoridades públicas y el CNC recibió una ganancia inesperada de 440 millones de euros del presupuesto estatal. Esta fuga es, de alguna manera, una restitución de esta aportación excepcional.
El elevadísimo nivel de tesorería se explica en parte por la obligación asumida por el Tribunal de Cuentas de prever pagos futuros destinados a productores, cines y distribuidores. La otra mitad constituye una reserva de provisiones para riesgos de litigios. A pesar de esta colección, “No apoyamos menos películas”promete el señor Henrard.
El remedio más indoloro.
La CNC se financia mediante cuatro impuestos asignados, que gravan las entradas de cine, los canales de televisión, los proveedores de servicios de Internet y las plataformas de streaming. Un modelo virtuoso para la financiación del cine francés, ya que se beneficia del éxito de las películas de Hollywood en las salas. Todos estos recursos tributarios ascienden este año a 780 millones de euros. De esta manera se redistribuye luego a los productores.
Henrard esperaba desde hacía meses pagar parte de la factura, pero temía que Bercy atacara los créditos fiscales asignados al cine. Semejante suposición habría arruinado todos los esfuerzos realizados para abrir nuevos estudios cinematográficos. Y sin estos incentivos fiscales, sus carteras de pedidos se habrían derretido y los productores franceses e internacionales preferirían disparar al extranjero.
La otra posibilidad estudiada por Bercy consistía en limitar los recursos del CNC. Sin embargo, recibir más de 700 o 750 millones de euros, por ejemplo, podría haber sido atacado legalmente por los responsables de los impuestos. Podrían haber exigido que se les asignara su destino inicial, apoyando la creación. Pero, sobre todo, un movimiento robótico de este tipo habría propiciado la recuperación del cine, que apenas se está recuperando de los años oscuros de la crisis vinculada al Covid-19.
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