una bandeja de frutas amargas

una bandeja de frutas amargas

MAX – BAJO DEMANDA – SERIE

Lo que queda de la iconografía de Hollywood una vez que la visión de la franquicia no es un espectáculo agradable. Parece el plato de comida de un carnívoro. No es de extrañar, ya que un trío de británicos se divirtió, durante ocho episodios, masticando la mano que los alimentaba.

Sam Mendes, ex prodigio del teatro londinense reconvertido en director al otro lado del Atlántico (belleza americana, Los caminos de la perdiciónmas dos James Bond), Armando Iannucci, cronista despiadado de la vida política del reino (El espesor de la misma), quien exportó su método satírico a Estados Unidos con veepy su hermano menor Jon Brown, quien contribuyó, entre otras cosas, a los guiones de Sucesión, Tomó el proceso de producción de una película de superhéroes y lo convirtió en una comedia tan divertida como deprimente.

Al capitalismo no le faltan contradicciones internas, la franquicia fue producida para Max, una plataforma del grupo Warner Bros-Discovery, que invierte sin éxito en el desarrollo de franquicias loables, basadas en personajes de los cómics de DC (Superman, Batman, etc.).

Falso documental

En la forma, querida por Iannucci, de falso documental, la serie nos invita al escenario de tectosuperhéroe de segunda (en el estudio vecino se está rodando la próxima superproducción de verano, con más recursos y estrellas reales). La producción fue confiada a un director europeo, Eric Bouchard (Daniel Brühl), que no pierde ocasión de recordar que recibió el Leopardo de Oro en el Festival de Locarno. Uno de los muchos chistes corrientes de la franquicia se debe a la destrucción sistemática de la condición de autor de Eric Bouchard por parte de su empleador.

Bouchard cuenta con la ayuda de Daniel (Himesh Patel), primer asistente pagado para tragar los derrames del estudio y regurgitarlos en el plato del director, los actores y los técnicos. Es a través de él, un empleado ambicioso, afligido por un sentido moral que se interpone en el cumplimiento de su misión, que exploramos un proceso misterioso. Los decorados de las grandes franquicias son inaccesibles a los medios de comunicación, los equipos que trabajan allí están sujetos a cláusulas de confidencialidad draconianas.

Más que una historia de rodaje, la franquicia Se presenta más bien como un diccionario de los defectos del modo de producción dominante en Hollywood. En este repertorio inagotable encontramos tanto la degeneración del star system como el servilismo ante las exigencias del mercado (por no hablar del impacto medioambiental de las superproducciones).

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