Dieta ultraseca en 2025, luego varios años de dieta todavía estricta. Éste es el horizonte que se perfila en materia presupuestaria, según el programa plurianual elaborado por Michel Barnier para restablecer las finanzas públicas. Después de un enorme esfuerzo inicial, con importantes reducciones previstas en el gasto público, el Estado, la Seguridad Social y las autoridades locales deberían apretarse el cinturón a largo plazo, aunque sea con un poco menos de vigor.
Al mismo tiempo que el proyecto de presupuesto para 2025, que deberá ser adoptado por el consejo de ministros el jueves 10 de octubre, el flamante gobierno ha comenzado a desarrollar un plan de recuperación a medio plazo. Un documento exigido por la Comisión Europea, que este verano inició un procedimiento de déficit excesivo dirigido a Francia. Bruselas espera que este “plan presupuestario y estructural nacional a medio plazo”, según el término oficial, esté previsto para finales de octubre. Upstream, el ejecutivo francés optó, sin estar legalmente obligado a ello, por hacer evaluar las grandes líneas por el Consejo Superior de las Finanzas Públicas, que depende del Tribunal de Cuentas.
En este documento, transmitido el 1oh Octubre en el Alto Consejo, obtenido por los medios online. Contexto y también consultado por el mundo, El Gobierno prevé extender el esfuerzo de consolidación de las finanzas públicas a lo largo de siete años, el máximo autorizado por las normas europeas. Un período inicial de cuatro años nos permitirá recuperar el control del déficit público francés, que actualmente está fuera de control. Sin embargo, esta fase no lo llevaría por debajo del 3% del producto interno bruto (PIB), el umbral clave establecido por el acuerdo europeo de Maastricht en 1992. Por lo tanto, las medidas de austeridad deberían continuar. Tras alcanzar un máximo del 6,1% del PIB en 2024, según las últimas previsiones del Ministerio de Economía, sólo en 2029 el déficit público volvería a caer por debajo del 3%, cayendo hasta el 2,8%.
Golpe inicial
Para alcanzar sus objetivos, Michel Barnier prevé dar un golpe muy fuerte en 2025, el primer año de su plan. La trayectoria propuesta prevé un esfuerzo presupuestario, un “ajuste estructural primario” en la jerga comunitaria, de 0,78 puntos del PIB de media al año durante siete años. O alrededor de 23 mil millones de euros actuales al año. Pero, en 2025, este “ajuste” sería casi el doble más importante. Representa 1,4 puntos del PIB, el equivalente a 42.000 millones de euros en un año, tanto en forma de reducción del gasto como de aumento de impuestos. «El ajuste es, por tanto, «frontal», ya que se relaciona más con el inicio de la trayectoria», comenta el gobierno en su documento, un poco tecnocrático.
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