Tienen pasaporte, gafas de sol para ir en moto, pastillas para el mareo con sabor a carne, bolsos, sillas de coche, maletas con ruedas… Y hasta una compañía aérea, Bark Air, que les reserva asientos en primera clase y les reparte caldo de huesos y difusor de feromonas. Técnicamente, los perros tienen todo el equipamiento para convertirse en turistas y seguir a su amo hasta los confines de la tierra.
Porque a menos que consideres “dejarlos encerrados en un bungalow”, advierte Harold Clarisse (@leparichien), educador de comportamiento canino, o de “Que tomen un vuelo de larga distancia en la bodega durante dos semanas allí”, añade Morgane Trussardi, autora de Viajar con tu perro (Albin Michel), llevarlos de vacaciones es una buena idea. Al menos esa es la opinión del doctor Bertrand Chefneux, un veterinario parisino que nunca viaja sin sus tres perros: “Mientras estén con su amo, serán felices. »
Los propietarios de cuadrúpedos que deseen viajar a un país europeo deberán presentar sus vacunas al día y su alimentación habitual. Para viajar más lejos, el sitio anivetvoyage.com indica los trámites administrativos y sanitarios necesarios. Si la fuga en bodega es inevitable (para un animal que pese más de 6 kilos), Harold Clarisse aconseja acostumbrar a su perro a la jaula, para que se convierta en un “lugar seguro”, e incluso darle unos segundos previos en el coche… En tren, Morgane Trussardi, que prefiere viajar en furgoneta, se sienta con su perro en el vagón bar. Y al llegar, una buena noticia, cada vez hay más hoteles y establecimientos que aceptan perros.
Viajando con tu perro, de Morgane Trussardi, Albin Michel, 288 p., 21,90 euros.

