El matemático Pierre Cartier, de 92 años, falleció el 17 de agosto en Marcoussis (Essonne). Ni la Medalla Fields ni el Premio Abel, los premios más famosos de la disciplina, ni siquiera académico de ciencias (rechazó su elección), este científico locuaz y locuaz ha marcado su campo de otra manera.
Entre 1955 y 1983, fue uno de los pilares del grupo Bourbaki, una asamblea semisecreta de matemáticos nacida en 1934 para reconstruir la disciplina y unificarla. “Fue la gran época de Bourbaki. Los libros publicados entonces siguen siendo muy actuales.estima Frédéric Patras, director de investigación del CNRS de la Universidad de la Costa Azul, uno de sus antiguos estudiantes de doctorado. Era la encarnación de Bourbaki. » Pierre Cartier calcula que dedicaba un tercio de su tiempo a esta actividad al servicio de la comunidad, escribiendo o corrigiendo cerca de 200 páginas al año.
Dotado de una gran memoria, se creía el único en tener la visión general de decenas de obras publicadas. Su compromiso llegó incluso a querer autodisolver el grupo, cincuenta años después de su nacimiento, argumentando que se debía aplicar el mismo límite de edad al colectivo que a sus integrantes. El grupo sobrevivió a su partida y continúa publicando textos, pero con menos eco que durante este rápido período.
“Mi método es mi carácter”
Pierre Cartier también ostenta el “récord” de presentaciones en el “seminario Bourbaki”, durante el cual el ponente resume para los especialistas los avances de las distintas ramas de las matemáticas. Los archivos enumeran 40 entre 1953 y 2012. Este número atestigua la gran cultura del matemático, que es también su punto fuerte. Su carrera comenzó en geometría algebraica, el arte de relacionar formas geométricas con funciones que las describen, y continuó en teoría de grupos, un concepto clave para describir estructuras subyacentes a varias abstracciones. En estos campos, conceptos todavía utilizados llevan su nombre, como los divisores o las operaciones Cartier.
También incursionó en la probabilidad, la teoría de números e incluso en los inicios de las simulaciones por computadora en la década de 1980. “Mi método es mi personaje: (…) tengo curiosidad y Me interesa todo. (…) Siempre tuve varios problemas en mente a la vez. (…) lo que significa que pienso en ello constantemente y que si llego a un punto estancado, vuelvo a él y luego vuelvo. Lo mejor que he hecho son analogías entre temas bastante diferentes”le explicó a Javier Fresan en una entrevista de 2009 para el Instituto de Estudios Científicos Avanzados (IHES).
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